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La Universidad Pública en el contexto nacional y latinoamericano: rol, problemas y desafíos en el Chile actual

Marjorie Cuello Araya[*]

 

 

 

 

1) Contexto Histórico

A grandes rasgos la Universidad parece ser el espacio donde se generan, por excelencia, las mayores corrientes de conocimiento que han influido al mundo occidental desde la Edad Media.

En el contexto latinoamericano, enfocándonos principalmente en el siglo XX, es la Universidad la institución que enfrenta, expresa y resurge de los vaivenes políticos y económicos de nuestra historia reciente. A grandes rasgos las universidades se conciben en autonomía, es decir, con el poder de gobernarse así mismas, y la disposición de un presupuesto independiente que, sobre todo a mediados de siglo, proviene en gran parte del Estado (Molina, 2008).

Luego del 1918 en Córdoba, son los movimientos estudiantiles y propios de las universidades los que generan los principales cambios al interior de estas, cambiando su sentido, visión, misión y rol con la sociedad, haciendo de las instituciones un espacio social e intelectual en pugna por distintas ideologías, políticas y visiones de ciudadanía.

En Chile, la Universidad como espacio en la República surge en 1842 con la creación de la Universidad de Chile. En este contexto y bajo la influencia de Andrés Bello, se levanta como un espacio donde se formarían los intelectuales que pondrían a nuestro país en el mapa y quienes instalarían las líneas teóricas que apuntarían al desarrollo político, cultural y económico de nuestro país. Así, se afirma que la historia y desarrollo de la Universidad de Chile puede interpretarse como la historia y desarrollo del Estado Chileno. (Serrano, 1994)

Desde el año 1879, en que la Universidad de Chile deja de ser lo que fue durante mas de treinta años, pasando a ser una institución profesionalizante, que no necesariamente tiene como centro la generación de conocimientos sino la de formar ciudadanos capacitados en la práctica para las tareas de desarrollo del país, no ya para pensar Chile sino para hacer Chile. En este contexto es que la Universidad, como institución pasa a ser un espacio de debate de la praxis en educación, en como los distintos modelos educativos extranjeros y luego nacionales se van conjugando para la formación de profesionales que, en todo caso, nunca fueron dicotómicos de la preparación intelectual. Esta dualidad complementaria entre la teoría y la práctica acompañará a la Universidad hasta el Golpe de Estado en 1973.

Luego de la época de las dictaduras latinoamericanas y su mantención en diversos países, la universidad entra en los vaivenes políticos mas profundos y es necesario su ajuste al modelo neoliberal que se estaba implantando a lo largo de todo el mundo. Es así, como desde la década de los ochenta, estas instituciones se han visto sumidas en la lógica de la competencia y el libre mercado, donde la teoría y la práctica parecen estar cada vez mas enfrentadas.

2) El rol de la Universidad en general y de la Universidad Pública en particular

La Universidad, entrada la década de los ochenta, cumple un rol esencial dentro del imaginario de las personas. Es, por excelencia, la institución donde se logra un desarrollo intelectual avanzado pero, por sobre todo, se logra la tan ansiada movilidad social.

Así, las Universidades, en general, se levantan en el período de crisis y transición (1980-1990), estando más que nunca a la merced del ir y venir de la economía mundial. A su vez, estas de transforman en espacios donde las familias de la ya casi consolidad y mal llamada “clase media” encuentra salida a las crisis económica en el mediano plazo.

El rol de las Universidades durante los ochenta fue principalmente actuar como cortina de humo frente a la falta de empleo y compleja calidad de vida. Es en la universidad donde se comenzaron a formar los ciudadanos que debían darle sustento a un nuevo modelo económico. Las profesiones toman el camino del neoliberalismo y las herramientas de los distintos gobiernos comienzan a funcionar en torno a la gran masa de profesionales necesitados de trabajo en lo que se habían formado. Así, el rol de la universidad se trastoca, pasando de la formación complementaria entra la intelectualidad y la práctica a ser solo práctica sin crítica, inserta en el modelo y funcional a este.

Dentro de los espacios universitarios estatales puede generarse un tipo de resistencia, sin embargo, el constante abandono del Estado en términos económicos y un gran control en términos políticos y de contenido, lo cual decanta en que la Universidad Estatal ya no piensa por si misma, sino que al igual que la educación privada, se sostiene en la medida de lo posible en el Mercado, es mas, compite en la medida de lo posible.
La Universidad Estatal cumple, entonces, un rol que se caracteriza por lo siguiente:

a) El abandono por parte del Estado genera que la Universidad ya no sea inclusiva, ya que, tiene la necesidad de financiarse a si misma, sin contar con los recursos estatales, por tanto deja de ser un espacio de inclusión social.

b) La necesidad de mantenerse en pie económicamente, sujeta a las restricciones legales y estándares impuestos, la formación al interior de la Universidad da un vuelco completo, no solo hacia la profundización de la institución profesionalizante, sino también a que el único objetivo de la formación sea la capacidad de los estudiantes de insertarse en un mercado laboral cada vez mas competitivo y que sean capaces de ajustarse a los cambios del modelo económico.

c) En el caso de las Universidades Estatales regionales, estas no responden en ningún caso a las necesidades locales del sector donde se encuentran, sino que terminan siendo una reproducción a menor escala de lo que se quiere lograr en las Universidades del centro.

d) Los proyectos educativos (misión, visión, innovación curricular, formación, etc.) tampoco cumplen o no están insertos dentro de la realidad nacional sino que se fijan según estándares internacionales, dejando de lado la realidad social, económica y multicultural de Chile.

Con todo, hoy se debe reflexionar sobre el rol que debe cumplir la Universidad estatal dentro de nuestra sociedad. La institución debe resignificarse en función de las necesidades económicas del país. La formación, no solo profesional, sino también técnica, debe estar profundamente vinculada con las necesidades locales y nacionales que nos presenta el siglo XXI.

Debe ser capaz, la Universidad, de volver a autogobernarse, y con eso, no nos referimos a sacar completamente al Estado de la  Universidad, sino que debe ser capaz de contemplar en su desarrollo institucional teorías y corrientes nacionales, que sean capaces de reconocer en ella no solo la necesidad de competir en el mercado, sino la necesidad de ser nuevamente la cuna de la formación teórico/practica que generó desde sus inicios.

3) Desafíos de la Comunidad Universitaria

Debemos preguntarnos ¿Cómo dar nuevo sentido a la Universidad? Esta interrogante debe ser vista en su más compleja amplitud. Hoy es necesario que la Universidad estatal tome el rol protagónico que le ha correspondido en nuestra historia.

Durante casi toda nuestra historia han convivido en dos sistemas educativos, (Público y Privado), sin embargo hasta 1973 el énfasis siempre estuvo puesto en lo público, siendo el pilar fundamental de la formación profesional e intelectual de nuestro país. Si bien, no es solo en la universidad donde se forman los grandes pensadores de nuestro país, es si o si el espacio donde se genera la discusión, el pensamiento critico y académico y donde se debe pensar el país que queremos y necesitamos.

Las comunidades universitarias poco se han acordado de que son las protagonistas innatas de todos los cambios que hoy la institución y el país exigen. Así como la reforma del 67 fue impulsada desde el interior de las universidades y no desde los gobiernos[1].

Son las comunidades las que deben ejercer en la práctica interna valores que permitan ser traspasados hacia el exterior de la universidad, como la democracia, la formación constante y la mirada estructural y critica respecto de la sociedad.

Si bien es cierto que las personas pasan y las instituciones quedan, al pasar de las generaciones, estas instituciones, las universidades estatales, deben irse formando en función de la necesidad absoluta que hoy tiene nuestro país de una educación al servicio del pueblo

4) Conclusiones a modo de proyecciones

Las nuevas generaciones tienen una responsabilidad no menor en torno a la transformación de la Universidad en lo que nuestro país necesita, una institución fuerte, financiada por el Estado y que este al servicio de las necesidades materiales e intelectuales del país y de nuestro pueblo.

Las comunidades deben sentarse a pensar Universidad, solo así dentro de la Universidad se pensará por fin un Chile distinto. La consigna “Chile debe ser distinto” no solo radica en pesos mas o pesos menos dentro del sistema, sino que debe instalarse dentro de la cotidianeidad por sobre todo, del trabajo constante y la convicción de que el sistema actual no debe mejorarse, no son problema las “oportunidades dentro del sistema” sino el sistema que niega las posibilidades de voces contra hegemónicas.

El compromiso con la Universidad Estatal, realmente pública debe centrarse en la producción intelectual afín a un objetivo y modelo de institución que sea acorde a un modelo de país que realmente refleje la realidad cotidiana y las necesidades del país.

La Universidad debe volver a ser lo que fue hasta la década de los setenta. Debe ser un espacio de formación intelectual por excelencia, debe ser el espacio donde se piensa política nacional y Estatal, debe ser el lugar donde si bien se forman profesionales, no son estos profesionales explotadores sino profesionales al servicio de las necesidades del país.

Bibliografía

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[*] Estudiante Tesista de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales, Universidad de Valparaíso. Secretaria General de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Valparaíso – Casa Central. Militante de la Unión Nacional Estudiantil (UNE), Chile. marjorie.cuello@gmail.com
[1] La reforma educacional de Eduardo Frei Montalva solo contemplaba la educación secundaria, en base a la democratización de los espacios educativos e intelectuales, fueron las comunidades universitarias las cuales dieron el empuje para la democratización de todos los aspectos de la vida universitaria, generando una de las mayores reformas educativas del siglo XX.